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Calzada Romana.
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La calzada romana.
El crecimiento sostenido del sistema romano de calzadas hasta llegar al máximo de 90.000 kilómetros construidos se desarrolló siguiendo un esquema lógico. En principio, todas las calzadas principales se construyeron por y para el ejército, por lo que muchas de ellas se adentraban más allá del dominio romano, hasta los territorios hostiles del otro lado de la frontera. Pero al mismo tiempo, la construcción de calzadas y la sustitución de los viejos senderos mejoró las comunicaciones dentro del Imperio tanto para el ejército como para el gobierno y, andando el tiempo, también para el comercio y la población en general.
La más famosa es probablemente la primera, la Via Appia, que se construyó en el 312 a.C., una calzada que conectaba Roma con Capua.
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 Via Appia, la calzada mas conocida del Imperio Romano
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El trazado de la ruta de la calzada
Las calzadas romanas son particularmente famosas por la rectitud de su trazado, pero no se deben imaginar como líneas pintadas en un mapa. En primer lugar, los romanos no disponían ni de mapas fiables a escala ni de brújulas, y sus instrumentos de topografía eran mucho menos exactos que los actuales, que dependen de lentes ópticas. No obstante los oficiales del ejército tenían un sentido especial para captar la geografía de las zonas en las que se movían.
Las calzadas seguían siempre rutas lo más directas posibles, y corrían prácticamente en línea recta durante distancias considerables. Ahora, cómo se las arreglaban los topógrafos para trazar esa línea recta, es un auténtico misterio. Resulta relativamente fácil unir dos lugares que se ven a campo abierto, a través de una llanura, incluso aunque no tengas mapa; sin embargo, es mucho más difícil trazar una línea recta en un terreno montañoso o de bosques entre dos puntos que no se ven uno a otro, o bien, en cualquier tipo de terreno, entre dos lugares muy distantes.
Por lo tanto, aunque no exite prueba de ello, resulta bastante obvio que el trazado de la ruta incluía dos tareas diferentes.
- La primera de ellas consistía en establecer la ruta a seguir. Es probable que para ello se utilizara una línea de señales luminosas, quizá por la noche, aunque es más probable que se hiciera al amanecer o a la puesta del sol. Desde cada una de estas señales se veían la anterior y la siguiente, y mediante un difícil proceso de ajuste, se iban moviendo hasta formar una línea recta que se convertía en el trazado provisional.
- La segunda tarea consistía en transformar esta línea ideal en una ruta práctica, ya sobre el terreno. Cuando éste, entre dos señales, no presentaba grandes obstáculos, entonces se trataba sencillamente de seguir esa misma ruta provisional, marcada con estacas o piedras a intervalos regulares. Sin embargo, si en algún punto se encontraba un río ancho o un terreno especialmente difícil, entonces se variaba la línea para dar con una ruta más sencilla.
Como es natural, las señales luminosas se colocarían en puntos elevados, y por eso es aquí donde con frecuencia podemos encontrar leves cambios de dirección.
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Partes de una calzada.
1.-Statumen: capa formada por piedras gruesas y planas unidas por mortero y arcilla.
2.- Rudus: nivel de piedras más pequeñas y cascajo.
3.- Nucleus: capa de gravilla o mortero que forma una superficie maleable para permitir que asienten bien las losas de arriba..
4.-Summum dorsum: Losas de gran tamaño, cúbicas o poligonales que forman la superficie de la calzada. Van inclinadas hacias las orillas para que corra bien el agua.
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 Espiritus del bosque
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Calzada Romana en la Cuenca del Besaya.
La cuenca del Besaya ha sido, históricamente, la principal vía de comunicación entre la costa cántabra y la meseta castellana. Por ella discurría la vía romana que, desde Pisoraca (actual Herrera de Pisuerga>, se internaba en Cantabria, pasaba por Julióbriga (Retortillo, cerca de Reinosa) y bajaba hasta la costa de Portus Blendium (Suances). De esta calzada se ha conservado en la cuenca del Besaya un excelente tramo enlosado, ubicado entre las localidades de Pie de Concha y Somaconcha. Precisamente el topónimo Concha hace alusión a la calzada, encontrándose igualmente en Mediaconcha, aldea situada entre las dos anteriores.
El tramo conservado es de unos 5 kilómetros , y remonta un desnivel de unos 400 metros, con una pendiente constante que no supera el 10%. El recorrido está empedrado en su mayor parte, si bien en algún sector ha sido sepultado por una pista de tierra. La hierba también ha crecido entre las viejas piedras, pero la calzada se puede recorrer perfectamente. La calzada fue construida muy posiblemente durante las guerras cántabras, para facilitar los desplazamientos de las legiones romanas.
Es de destacar que el trazado de la vía elude el angosto desfiladero de las Hoces de Bárcena, más dificultoso y propicio a emboscadas. Después de la conquista, esta calzada fue la principal vía de comunicación de Cantabria, y continuó usándose durante muchos siglos, hasta que en el siglo XVIII se construyó el camino real de Santander a Reinosa y Castilla, que discurre por las hoces.
Hace muy poco se han realizado unos trabajos de rehabilitación de este tramo. Se ha desbrozado el itinerario y se ha señalizado convenientemente, con lo que se posibilita un interesante y cómodo paseo por este viejo camino. Es de esperar que iniciativas como ésta se repitan en otros viejos e históricos caminos que existen en la región.
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Itinerario en la calzada Monte Fresneda.
La calzada de Monte Fresneda, ubicada en el Bario La Contrina - Los Corrales de Buelna, conserva aun dos tramos encachados, los cuales han permitido un acercamiento a sus caracteres originales.
El primero, de tan solo 100 metros, se situa entre los puntos kilometros 0,800 u 0,900, al norte del Barrio de la Contrina. Conserva un canal de desague y restos del pavimento.
El segundo, de 655 metros lineales (pk 1.485 y 2.140; aunque con algunas zonas muy alteradas), se ubica entre Collado y el Barrio de la Contrina y presenta 529 metros con enlosado original, canales de desague transversales para permitir el paso de los pequeños arroyos de la montañe y hasta vestigios de su uso, como las marcas de las ruedas de los carros.
El trazado salva un desnivel de 175 metros, entre las cotas 275 y 100, con una pendiente media del 8%, si bien algunos tramos puntuales alzacan desniveles superiores (el mayor desnivel que presenta la traza llega al 19%, en un recorrido de 56 metros).
El ancho origianl de la calzada era de 3,60 metros (12 pies romanos), si bien generalmente tan solo se conservan 2,5 metros centrales (los mas elevados), estando los laterales alterados por la erosion un el uso.
El trazado fue elaborado en el substrato geologico de arenisca de la zona. Una vez abierto se allanaba el piso con una capa de gravilla de la misma arenisca local, para a continuacion hincar oblicuamente las losa petreas (de arenisca igualmente local), sobre las cuales se andaba.
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 Tramo de la calzada romana en el Monte Fresneda
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Itinerario en la calzada Barcena-Pesquera
En Pie de Concha (298) hay que llegar hasta las últimas casas del pueblo siguiendo la carretera de Pujayo. Hay varios indicadores en la carretera que nos orientan perfectamente. Al inicio de la calzada, un camino que sube a la izquierda, hay un cartel que nos informa detalladamente sobre la misma.
Seguimos la cambera, ganando altura sobre el pueblo, y pronto empezamos a pisar el viejo enlosado, medio cubierto por la vegetación. La calzada pasa junto a dos casas y bordea un pinar. Cuando llegamos junto a una cabaña, tenemos ya una bonita vista sobre los pueblos de Pie de Concha, Cobeju y Bárcena.
Poco después la calzada desemboca en una pista de tierra. Subimos por ella a la izquierda, pasamos sobre el ferrocarril por un puente, y volvemos a encontrar la calzada empedrada, que asciende paralela a la pista. Al llegar a un abrevadero, la pista sepulta de nuevo el empedrado y llegamos a Mediaconcha (528), pequeña y deshabitada aldea que constituye un enclave perteneciente al municipio de Molledo. La calzada romana era hasta hace no muchos años el mejor acceso que tenía esta localidad.

Tramo de la calzada romana en Barcena - Pesquera.
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Junto a la arruinada iglesia de Mediaconcha, tomamos de nuevo la vieja calzada, que asciende por medio de un bosque, entre avellanos, castaños y cajigas. Este es el tramo más bonito de la excursión, pese a que la vegetación nos oculta las vistas. Finalmente el empedrado se acaba y terminamos siguiendo un camino que nos lleva hasta la aldea de Somaconcha (711), situada en un collado que es el punto más alto de esta ruta. Este diminuto pueblo conserva una antigua iglesia que ha sido recientemente restaurada, contrastando con el abandono de la de Mediaconcha.
Desde Somaconcha, ya por una carretera, pasamos el collado <la aldea está ligeramente al N del mismo) y bajamos rápidamente a Pesquera (620), pueblo con ayuntamiento propio, frente al que se conserva un rollo o picota, de los pocos existentes en Cantabria. Dado el carácter marcadamente cultural de esta ruta, puede completarse con la visita a la iglesia del pueblo, que tiene una inscripción en el muro que revela que dicha iglesia fue consagrada por el obispo de Burgos en el año 1085. Sin embargo dicha iglesia ha sido reformada posteriormente, por lo que apenas ha conservado su aspecto original.
En el inmediato pueblo de Rioseco, a 2 kms, existe una iglesia románica, del siglo XII.
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