y las femeninas están constituidas por un solo rudimento seminal que, cuando maduran (fruto) forman un arilo carnoso viscoso y de coloración rojiza muy viva. Es de crecimiento lentísimo y puede vivir más de 1.000 años.
Todos los órganos del tejo son extremadamente tóxicos: raíces, ramas, hojas, semillas, etcétera, y lo único inocuo, que no tiene
toxina (alcaloidevenenoso) es el arilo carnoso y encarnado (fruto), pero quitándole las semillas.
Ya nos dice Estrabón cómo nuestros antepasados los Cántabros usaban el teju, que llevaban siempre consigo, para entregarse
de tal manera a su jefe que prometían no sobrevivirle, muriendo con él si era necesario. Quizás sea el Árbol mítico más representativo de Cantabria.
El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas, y en especial para los cantabros. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos"
y con palillos de tejo adivinaban el futuro.
La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo.
Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas. La leyenda cuenta
que las raices de los tejos, llegan a bocas de los cadáveres, simbolizando la vida en la boca de la muerte.