Los romanos celebraban sus fiestas del 19 al 23 de marzo, durante el día que se llamaba, en plural femenino, Quinquatria, el quinto tras el Ides de marzo, el décimonoveno, la fiesta de los artesanos. Una versión menor, las Minusculae Quinquatria, se celebraba en los Ides de junio, 13 de junio, por los flautistas, que eran particularmente útiles para la religión. Minerva era adorada en el monte Capitolino como parte, junto con Juno y Júpiter, de la Tríada Capitolina. En la Roma actual puede visitarse la Piazza della Minerva cerca del Panteón.
En 207 a. C. se constituyó un gremio de poetas y actores para reunirse y hacer ofrendas votivas en el templo de Minerva en el monte Aventino. Entre sus miembros de contaba Livio Andrónico. El santuario de Minerva en el Aventino siguió siendo un importante centro artículo mucho después del ecuador de la república romana.
En las Vida de Pericles de Plutarco, Minerva se aparece a Pericles en un sueño y le ordena un tratamiento concreto para un ciudadano de Atenas herido. El tratamiento curó al hombre y se erigió una estatua de latón en honor de la diosa.
Representaciones.
En sus estatuas e imágenes se le da una belleza simple, descuidada, modesta, un grave aire, impresionando su nobleza, fuerza y majestad. Suele llevar el casco en cabeza, una pica en una mano, un escudo en la otra y la égida sobre el pecho. Generalmente aparece sentada, pero cuando está de pie tiene siempre, con la actitud resuelta de una guerrera, un aire meditativo y la mirada fija en altas concepciones.
Animales consagrados.
Los animales consagrados a Minerva eran el búho y el dragón. Se le dedicaban grandes sacrificios, de forma que en las grandes Panateneas cada tribu del Ática le dedicaba un buey, cuya carne se distribuía a continuación entre pueblo.