Para los druidas celtas su templo para la transformación estaba en la Naturaleza, donde las montañas, los ríos y los valles se vuelven sagrados; como rito iniciático, el druida se apoya en la simbología de la planta sagrada del muérdago de roble, el cual recogían vestidos de blanco en el sexto día de la Luna y que cortaban con algún objeto fundido en oro; a partir de este punto el druida se conecta con los ritmos biológicos vegetales a través del símbolo del muérdago y es entonces, cuando el druida percibe los universos paralelos y se aparta del mundo actual, manipulando las fuerzas de "ese otro lado" para influir y tratar de cambiar lo que sucede en este.
Se relaja profundamente mientras pasa el umbral de los mundos utilizando como vía de acceso un estado de trance similar al estado de sueño, pero donde es capaz de manipular a propia voluntad y de moverse con total libertad, actuando según su criterio. Después, dejaba el bosque y volvía con su pueblo, donde utilizará sus conocimientos para ayudarlos.
Todos los pueblos antiguos, sus chamanes y sobre todo los druidas celtas tenían su alfabeto; el alfabeto Ogham de los celtas era sobre todo de tipo religioso donde cada letra representa un gran número de pensamientos e ideas, muy similar a lo que hoy conocemos como las runas y los mensajes que nos transmiten cuando las utilizamos, es en realidad, un lenguaje secreto de signos, que tenía múltiples funciones, hasta el punto que fue prohibido por sus enemigos
Los druidas enseñaban que había tres cosas que podían entorpecer la evolución y el progreso en todos los sentidos:
- El ego u orgullo,
- Las mentiras y
- La crueldad innecesaria.