Los cántabros y los astures forman una parte de la provincia de Galicia, por donde la prolongación de la cordillera pirenaica se extiende hacia el Norte, no lejos del Océano.
Concedió César este honor a la victoria sobre los cántabros: ordenar que se cerrasen entonces también las puertas del templo de la guerra. Y así, la segunda vez por César y la cuarta desde la fundación de la ciudad, se cerró el templo de Jano.”
Octavio Augusto escribió:
"… El templo de Jano, que nuestros ancestros deseaban permaneciese clausurado cuando en todos los dominios del pueblo romano se hubiera establecido victoriosamente la paz, tanto en tierra cuanto en mar, no había sido cerrado sino en dos ocasiones desde la fundación de la Ciudad hasta mi nacimiento; durante mi Principado, el Senado determinó, en tres ocasiones, que debía cerrarse…"