Octavio Augusto, fue el primer emperador romano, el hombre que habría de continuar la obra de César en todos los aspectos: incluido el arquitectónico.
Por ello finalizó el Foro de César, construyó en el Foro Romano el templo de Divus Iulius y, emulando a su tío, construyó un nuevo foro: el Foro de Augusto, el tercer foro de Roma en el que dedicó un gran templo a Mars Ultor (Marte Vengador) en recuerdo de su venganza sobre los asesinos de su tío.
En tiempos de Augusto el aspecto del centro de Roma, con sus tres foros y nuevos monumentos era ya grandioso. El propio emperador se vanagloriaba de haber recibido una Roma de ladrillo que transformó en una urbe de mármol.
La relación de Augusto con Hispania es muy directa a lo largo de su vida. La Tarraconensis era un territorio gobernado directamente por él. Augusto vivió en Tarragona, capital de la provincia y desde ella dirigió las campañas militares contra los cantabros y los astures.
Tras varios años de guerras y revueltas estos fueron vencidos en el año 19 a.C. y tras la conquista definitiva, el emperador entró en Roma victorioso, en el año 13 a.C., con una estatua de la diosa Minerva (diosa de la guerra y la sabiduría) a su lado.
Existen relatos que especifican que en ese momento Augusto determinó que una imagen en piedra igual a la que a él le acompaña sea enviada a la futura ciudad que será creada en los territorios vencidos. Para él, esta nueva ciudad que ha de fundarse materializa la consecución de la Pax Romana en el Imperio