Los "populi" que habitaban en el país de los cántabros podían distribuirse geográficamente entre: cantabros occidentales y cantabros orientales.
Los Occidentales se clasificaron en cismontanos y trasmontanos.
Los Cismonstanos poblaban las montañas del norte de Palencia y Burgos cerca de la red hidrográfica del Duero y del Ebro. Al Duero pertenecían los Vadinienses, (con su centro en Riaño), los Camaricos/Camarici (curso alto del Pisuerga, Alba de Cardaños), los Vellicos (al noroeste de Juliobriga), los Maggavenense (Monte Cildá, Olleros de Pisuerga), los Cossaburenses (Herrera de Pisuerga), los Moroicanos (al suroeste de Juliobriga, entre los ríos Camsa y Ebro, incluida Celada Marlantes), además de otros grupos étnicos en el curso del río Odra y afluentes (unos seis populi) y del Río Fresno (otros tres).
En la red hidrográfica del Ebro estaban situados los asentamientos de los ríos Ebro, Nela y afluentes, Rudrón, Losa, Omecillo, además de los instalados en Espigon, Meandro y en Cerro.
Los Transmontanos entre la costa y los montes de Palencia y Burgos y fueron: los Orgenomesco/Orgenomesci (curso del río Deva y la Liébana), los Avariginios (Vega de Riacos), los Concanos (Sierra de Covadonga o valle del Ponga), los Blendios/Plentusi (proximidades del nacimiento del Ebro), los Salaenos/Salaeni (valle del Saja) y los Koniakoi (valle de Iguña y Alto Besaya).
Los Orientales fueron: los Koniskoi (cerca de los berones riojanos), además de asentamientos en la 1ª Edad del Hierro cercanos a los ríos Ebro, Omecillo y Húmedo, Bayas, Zamora y Ayuda y la Sierra de Toloño (todo ello en el condado de Treviño-Alava), otros descubiertos en la 2ª Edad del Hierro entorno a los ríos Omecillo y Húmedo, Bayas, Zamora y Ayuda.
Referencias historicas al pueblo cantabro.
Este tipo de referencias ya nos muestran a los cántabros como una unidad social conocida en el siglo III adC, lo que permitiría datar su génesis entre finales de la Edad de Bronce y principios de la Edad de Hierro.
La primera cita histórica documentada sobre este pueblo nos la proporciona Catón el Viejo en su obra Los Orígenes, de la que se conservan varios fragmentos. Uno de ellos habla de la campaña que el propio Catón realizó por la península Ibérica cuando era cónsul en el año 195 aC
Dice: «...fluvium Hiberum: is oritur ex Cantabris, magnus atque pulcher, pisculentus»: «El río Ebro: nace en tierra de Cántabros, grande y hermoso, abundante en peces».
Otro autor clásico como Orosio cita que las zonas septentrionales de Cantabria "llenas de montañas y pobladas de bosques limitan con el océano".
Estos bosques formados por especies como robles, hayas, castaños, fresnos, encinas y tejos, proporcionaban a los cántabros materiales utilizados para su alimentación y hábitat. Los animales como el lobo, oso del norte de España, el jabalí, el ciervo, el corzo, el urogallo, el águila real y el buitre poblaban también el país de los cántabros.
En aquella época, los populi cántabros controlaban cada cual una comarca y se regían por sus propios jefes tribales. Estos pobladores autóctonos se alimentaban, vivían y morían identificados con el medioambiente natural del cual se dotaban, conviviendo con sus costumbres y creencias.
Para guerrear se armaban con dardos, lanzas rodelas, puñales, falcatas, lanzas de estoque, escudo, espada larga y el hacha doble.
Larus (Laro) y Corocota fueron destacados guerreros cántabros ante Roma hacía el años 25 AC.
Evidencias Arqueológicas.
Principales Batallas.
La mayoría de las batallas importantes fueron libradas entre el 26 y el 22 a. C., siendo esta la época de mayor intensidad de la guerra. Las principales batallas fueron: